Desde pequeña al visualizar la realidad de mi entorno en el corazón de la Otomi Tepehua, pensaba en tener un super poder que me permitiera ayudar a cada persona, a mitigar un poco del sufrimiento y darle a cada quien lo que necesitaba. Las injusticias, las violencias, la falta de garantía de derechos, generaron en mi persona resiliencia. Estos elementos se convirtieron en los cimientos de una mujer, joven, indígena y lesbiana que el día de hoy aspira a ocupar un cargo público. Entrar en el campo del servicio publico es convertirse en un espíritu de servicio, de servicio al pueblo, porque, aunque algunos piensan o han visualizado los cargos públicos para acumular riqueza y poder, para mí la política permite transformar la realidad y construir un mundo justo para todas las personas.
No puedo hablar de razones individuales porque este sueño de ocupar un espacio es colectivo, colectivo porque representa muchas causas. Hay una deuda histórica con nuestras poblaciones, y sobre esas deudas históricas versan los motivos: a) Deseo ocupar un cargo público como mujer, por cada una de las ancestras, de las históricas, de aquellas mujeres que borraron, que dieron su vida por la garantía de derechos y hoy por ellas estamos aquí. Y de esta forma convertirnos en referentes de las niñas, de las siguientes generaciones, garantizando la construcción de una agenda legislativa feminista; b) Deseo ocupar un cargo público representando las luchas desde las juventudes, demostrando que contamos con los elementos necesarios para transformar nuestro estado y consolidar el segundo piso. Las juventudes fuimos estigmatizadas pero hoy en día nos toca escribir una nueva historia trabajando por una legislación con enfoque de juventudes; c) Deseo ocupar un cargo público como indígena, legitimando las luchas de los pueblos originarios por cada una de las violencias que hemos padecido y de las nuevas resistencias indígenas; y por último d) Deseo ocupar un cargo público como lesbiana porque no podemos hablar de democracia sin la inclusión de las personas LGBTQ+ con un mínimo de porcentajes en las curules, concretar legislación arcoíris con cada una de las intersecciones es primordial y la tarea a desempeñar como una mujer joven indígena abiertamente lesbiana es articular la herramienta legislativa como un medio para mitigar las condiciones de desigualdad, violencias y exclusión que enfrentamos como personas LGBTQ+. Quisiera terminar diciendo que además de todo ello, esta oportunidad es histórica porque de lograr ocupar el cargo público nos convertimos en la primer mujer abiertamente lesbiana dentro del congreso de estado.
Principales propuestas
Legislar a favor de las disidencias sexo genéricas menores de edad que se encuentran en riesgo de violencia psicológica, física, económica y sexual en sus hogares. Ya que, las principales personas que vulneran los derechos de las infancias lgbtq+ son personas que pertenecen al círculo familiar y muchas veces lo hacen desde el desconocimiento considerando que llevar a sus hijas, hijos e hijes a una mal llamada terapia de conversión es lo correcto para el desarrollo de su vida, cuando en realidad representa una de las más grandes violaciones de derechos humanos. Legislar en favor de las infancias nos permite garantizar el derecho al desarrollo de la libre personalidad además de que cada persona crece en espacios seguros, seguro para manifestar su identidad y expresión de género. Además, esta propuesta se respalda con los datos que verte la primera encuesta de diversidad sexual aplicada por el instituto nacional de estadística y geografía donde en una de las variables se pregunta sobre las edades de autorreconocimiento lgbtq+ y más del 70 por ciento de las personas encuestadas manifestaron su reconocimiento en la primera infancia entre 5 y 6 años de edad, por lo tanto atender a las infancias y adolescencias lgbt+ es una deuda histórica y de primordial atención, porque una infancia libre y amada desde pequeña será un adulto libremente desarrollado en el futuro, esto nos garantiza que las infancias también crezcan sin prejuicios y estereotipos y sobre todo en libertad, porque todos los derechos, todas las personas y para que cada infancia o adolescencia se sienta segura.
Legislar en materia de inclusión efectiva de personas lgbtq+ en cada uno de los sectores poblacionales y ámbitos: La población lgbtq+ ha sido violentada, excluida y negada, la propuesta en materia de esta legislación consta de crear espacios de atención a adolescencias, juventudes y personas de la tercera edad donde estas puedan encontrar un refugio, vivienda y trato digno para solventar sus necesidades básicas ante la situación de violencia por orientación identidad y expresión de género (que se traduce en correr de sus hogares a las personas lgbt+). Además de ello también garantizar la inclusión desde el ámbito laboral para que en cada sector publico y privado se brinden vacantes exclusivas a personas de la población lgbt+ considerando el derecho a un trabajo digno e incentivando a cada una de las empresas. En materia de salud brindar atención inclusiva a las personas lgbtq+ sin ningún tipo de discriminación, facilitando la capacitación en materia de derechos humanos al personal operativo. En el ámbito escolar sensibilizar al personal docente para garantizar el derecho al desarrollo de la identidad y no se violenten a las infancias y adolescencias lgbt+ para garantizar el acceso a la educación y que las personas no tengan que abandonar sus estudios por temor o miedo a vivir su identidad. De igual manera esta propuesta incluye la tipificación de actos de odio, la cual se reconoce como: todo acto que busca criminalizar, dañar, agredir, denostar o menoscabar a las personas lgbt+ por el simple hecho de serlo, desde daños a sus pertenecías materiales.
Legislar en materia de las lesbomaternidades: el reconocimiento pleno de sus derechos a la gestación libre de violencia prenatal, el ejercicio pleno de su rol de madres que se aloja dentro de los derechos del matrimonio legal y la unión libre de parejas lesbianas tomando en cuenta que la figura del matrimonio no es exclusiva de un hombre y una mujer y que las familias diversas existimos y somos parte del escenario familiar en nuestro estado y país. Utilizando el argumento legal de la ley para el acceso a las mujeres a una vida libre de violencia, ya que, al emplear el término de madre bilógica se niega el derecho de la madre adoptiva, por tanto, se propone únicamente que el término considerado sea: madre. De esta forma reconocemos la labor de cuidados y los lazos que se construyen en las familias sin necesidad de hablar de un parentesco genético. Además, esto nos permite prevenir que a las madres les nieguen custodia ante el fallecimiento de la madre biológica por medio de las familias al no considerarlas no madres. Hay una deuda histórica con las mujeres, y esta se incrementa si hablamos de mujeres lesbianas, aún más si agregamos la intersección indígena o el municipio o lugar donde viven. Es increíble que en 2024 las mujeres lesbianas no puedan reconocer a sus hijos y que esto sea un impedimento para gozar de la incorporación a un sistema de salud, a una beca o simplemente al estar en una vivienda y vida digna con sus familias. Las familias no solo se constituyen de forma biológica, la crianza los cuidados y el amor está en cada persona que lo manifiesta.